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Chef pereirano que hace parte de la tercera generación de cocineros en su familia. A nivel profesional se incorpora como chef del restaurante La Estancia, en el 2001. Luego pasa por las cocinas, de Provincia, Ego. Posteriormente es chef ejecutivo del Club Campestre de Pereira, y comienza su negocio de catering Panesso, Cocina y Catering. Abre las puertas de su primer restaurante en el año 2009, Panesso Restaurante y recientemente inaugura su segundo restaurant, Ámbar por Diego Panesso.

Definitivamente el momento de la cocina Colombiana, no puede esperar mas, y lo digo con vehemencia, y con el afán de que sea un llamado general para que ahora si, y de una vez por todas nos apropiemos de una de las herencias mas ricas, extensas y completas como lo es nuestra gastronomía, nuestras recetas, y los mas íntimos deseos, representados en un plato delicadamente preparado, que satisface la memoria y revuelca los recuerdos que cada uno llevamos intactos.

Y la reflexión sencilla de cómo un cumulo de recetas y secretos de cocina se pueden convertir en herramienta de primera línea para vender un país, y promocionarlo, empieza por revisar los modelos de nuestros vecinos sudamericanos, que en el caso particular de Perú, lograron convertir una característica cultural no muchas veces apreciada como su cocina, en uno de sus iconos patrimoniales mas importantes y que hoy los representa en el mundo entero.

Claramente es un proceso que toma varios años y deberá ser abordado desde diferentes etapas, los Peruanos lo asimilaron de esta manera, y entendieron que la única forma de proceder en la construcción de un imaginario a partir de la gastronomía, era precisamente apropiándose cada uno de su propia forma de ver la cocina, sin pena, sin excusas, y con el compromiso de poner delante de cualquier cosa primero sus recetas, defendiéndolas en todos los escenarios, y lo mas importante, de manera repetitiva y permanente sin bajar la guardia ni un solo minuto.

Quizá en Colombia hemos carecido de una política gastronómica clara y unificada que nos permita avanzar y de manera concreta, posicionar todo el potencial culinario que tenemos, en un proyecto de país que convierta a Colombia en un destino gastronómico contundente, tenemos de lejos mucha mas artillería que cualquier otro país sudamericano, la riqueza multicultural y la posición estratégica nos convierte en cuna y origen de múltiples desarrollos culinarios de inmenso valor.

El problema entonces radica en la polarización y falta de unificación en las políticas trazadas, tanto por los órganos gubernamentales, como por los esfuerzos particulares que con la mejor intención han pretendido rescatar la gastronomía Colombiana del acelerado esnobismo que atropella la industria gastronómica. Y es que hay que entender que es con un solo derrotero preciso y bien estructurado, como podemos dar con el camino único que nos lleve a la consolidación de un proyecto serio donde la cocina Colombiana , sea protagonista del acontecer cultural, y social de la patria.

El levantamiento de inventarios culinarios a lo largo y ancho del país es una tarea ya adelantada, que se convierte en una herramienta única para entender cual es el norte de la política que buscamos, esa base de datos nos permite regionalizar los destinos que se pueden explotar, ahora bien, los cocineros deben jugar un papel primordial en este ejercicio, y radica en el convencimiento y profunda convicción por nuestras raíces, nuestras tradiciones y nuestra herencia culinaria, debemos creer en que tenemos una cocina digna de mostrarle al mundo, que podemos tranquilamente, competir con los mas refinados menús Franceses, Españoles y del resto del mundo.

La cocina Colombiana sin duda alguna tiene todas las características para sobresalir en cualquier comedor del mundo, solo debemos hacer click en el la forma como la apreciamos, como la sentimos, tiene que dejarnos de dar pena de lo que por toda nuestra historia nos a acompañado fielmente, de esa manera conseguiremos que en el mundo entero se hable de Colombia y sus envueltos, como de Perú y sus cebiches, que se deleiten con nuestros motes, o con la variedad innumerable de sancochos, de encocados, de fiambres, tamales, pepitorias, gallinas sudadas, en fin no terminaría de contar cuantos platos enriquecen el inventario de la querida cocina colombiana.

Sin duda que este momento histórico, no se puede desaprovechar, no merecemos estar enterrando todo un bagaje histórico de cientos de años, que nuestros ancestros cuidaron y recrearon con creatividad y con el cual alimentamos las mas importantes gestas de una patria, esa es nuestra cocina, con la que crecimos, y de la que nos tenemos que sentir orgullosos, y defender a donde vamos, sin temor a quedar mal, con el firme convencimiento de que mostramos el mejor y elaborado producto de origen netamente Colombiano.